¿Qué es la espera?
Esperar es el acto de ser paciente y permanecer quieto hasta que Dios me guíe o actúe en mi nombre. Es una virtud valiosa que me esfuerzo por practicar, sabiendo que solo aquellos con verdadera paciencia pueden abrazarla plenamente. Esperar me ayuda a evitar actuar impulsivamente por impaciencia o dolor. En cambio, me anima a depositar mi confianza en la sabiduría de Dios en lugar de depender únicamente de mi propio entendimiento.
Este proceso fomenta en mí una mentalidad de rendición a la voluntad de Dios. Cuando finalmente llega mi avance, me encuentro más sabio, más amable, más gentil y más generoso. Me lleno de paciencia y desarrollo una actitud que prioriza el propósito de Dios por encima de todo. En última instancia, me siento maleable en las manos del Creador, listo para declarar con confianza: "Heme aquí, Señor. Envíame."